miércoles, 22 de abril de 2015

Thick as a brick

Este disco cayó en mis manos, cuando yo, desesperadamente, buscaba una canción de la cual, ni conocía el título, ni el álbum que la incluía. Solo sabía que era de Jethro Tull. Eso ocasionó el hecho de que yo comprase varios discos de este grupo, llenándome, cada vez que adquiría uno, de inesperada y maravillosa satisfacción.
No nos entretengamos en todo lo que hay por ahí escrito sobre Jethro Tull, ni en su nombre ni en sus aventuras. Como mucho añadiremos que Ian Anderson, más que líder, es el dueño de la “franquicia”, en la cual, los demás músicos miembros del grupo están, digamos, “empleados”.
Este L.P. pertenece a la “época dorada” de Jethro Tull,  que se produjo a lo largo de los años setenta. En los ochenta, al abrazar el rock electrónico, este grupo cayó en decadencia. Al finales de esa década, con algo de rock más duro, se produjo un leve renacer que, por desgracia, no tuvo continuación.
Pasemos ya al susodicho disco.



 En principio, Thick as a brick es una gran broma. Una broma que quizás sin proponérselo, da pie a uno de los mejores discos de la historia del rock.
Tampoco nos entretendremos en publicar la letra. Hay toneladas de páginas web que se dedican a ello, en la original y en la traducción, a veces esta penosamente realizada. Pero como los anglosajones persisten en su alocada idea de escribirlo, decirlo y cantarlo todo en inglés, intentaremos dilucidar, al menos, el título del álbum.
Traducido este palabra por palabra, significa “grueso como un ladrillo”. Como se puede apreciar, eso no tiene gracia, ni tampoco mucho sentido, así que imaginamos que debe tener otro significado mejor. Según la supuesta sapientísima Wikipedia, “Thick as a brick” es una antigua locución inglesa, que expresa algo parecido a “Lleno de mierda”. Otras tradiciones propuestas encontradas por las webs son: “Duro como un ladrillo”,  “Sentirse como un estúpido” o “Duro de mollera”. Si yo hiciese un disco, no lo llamaría “Lleno de mierda”, pero claro, yo no soy Ian Anderson. De todas formas, yo apuesto por algo más suave. Me da a mí que eso de “Duro de mollera” le va más al disco, siendo, como recordamos, una gran broma.

Veamos su aspecto físico.
A primera vista parece un disco normalito, del montón. Eso de hacer que la portada simule ser  un periódico o algo así, está bastante sobado ya. Pero los de Jethro Tull se ocuparon en que este álbum fuese un periódico “de verdad”.
Si lo desplegamos, encontramos esto:


 

 Un diario que lleva como título “The St. Cleve Chronicle & Linwell Advertiser”. De esta supuesta una publicación, claro está, solo hay una, cuyo número es el 1003. Podemos ver incluso el día de su hipotética edición: el viernes, siete de enero de 1972.

    

Es un buen regalo de reyes, sin duda, pero con un día de retraso.
Si nos atrevemos a desplegar sus páginas, veremos que todas sus noticias son un tanto desconcertantes. 


Tiene además sus anuncios, sus pasatiempos, deportes, ¡e incluso horóscopo!
       
Tras intentar comprender dichas noticias, algo harto difícil para tipos como yo, que estudiamos inútil francés en el colegio, nos centramos en la primera plana. Si nos fijamos en la foto, vemos un señor entregándole un papel a un infante con un terrible aspecto de niño repelente. Más atrás hay otros personajes con  pinta esperpéntica y una más que “agradable” señorita, que si lográis traducir las noticias, tiene su rol en este periódico.



Si sacamos el vinilo, observamos sorprendidos que aparecen como autores del álbum I. Anderson y G. Bostock.


                                              
Pero este último no es ninguno de los músicos de Jethro Tull. 

Geral Bostock, apodado Little Milton, relacionándolo así con un poeta inglés, es supuestamente el tierno infante de la foto, a punto de recibir un premio. Siguiendo las noticias, sabréis que este niño  de ocho años lo habría ganado con un poema, pero, a causa de haber dicho un taco en la televisión, le había sido retirado. El periódico informa que en su interior tiene editado el infausto poema. En realidad es la letra de la única canción del L.P.

También veremos que el periódico informa que Jethro Tull había decidido “musicalizar” el poema del niño. Descubriremos sorprendidos que el niño Bostock había sido acusado de dejar embarazada a una “colegiala”. Pensamos que esta es la señorita que aparece junto al niño en la fotografía de la fotografía de la portada.
Como habéis corroborado, es cierto que el álbum  una gran broma.
¿Qué impulsó a los de Jethro Tull cometer tal desfachatez? 
Cuando publicaron Aqualung, el trabajo que los empujó definitivamente a la fama, Ian Anderson fue “acusado” de haber hecho un disco “conceptual”. Eso era algo que parece que estaba de muy moda entonces. Él siempre negó pretenderlo. Quizás por ello, para acallar los ladridos de los críticos, decidió hacer en realidad un álbum conceptual, sí, ¡pero a su manera! 
Así salió Thick as a brick. Inesperadamente, esa broma resulto ser uno de los mejores discos del grupo.
En su siguiente álbum, “A passion play”, vemos que Ian se toma más en serio eso del disco conceptual, pero quizás por ello, no recibió en su momento buenas críticas ni un gran éxito comercial. El paso del tiempo, por suerte, lo coloca en el lugar donde se merece.
Si nos centramos ya en el vinilo, veremos que solo hay una canción en todo él, dividida en dos partes. Una de 20 minutos y 20 segundos y otra de 21 minutos y 18 segundos, motivado esto, por la técnica de aquella época.
 Una sola canción, quizás pensáis, de cuarenta y pico minutos, podría ser un castañazo terrible. Lo seria si fuese una canción de Julio Iglesias o de Raphael, pero por suerte para nosotros, es de Jethro Tull.

 
No es una serie de canciones empalmadas sin orden ni concierto, como se ve en otros discos “insignes” de algunos grupos más “respetables”. Sin dejar de ser el mismo tema en ningún momento, tiene la suficiente variedad para no aburrir en ni un solo segundo, ni dejar de ser interesante y sorprendente  a lo largo de todo el tema.
No os costará escuchar el tema en internet, legalmente, claro está, pero yo recomiendo enardecidamente que compréis el disco. Realmente vale la pena. Es el mejor dinero que os podrías gastar en una broma, que es a la vez uno de los mejores temas de la historia del rock progresivo. La letra, como en todas las de este grupo, es un tanto difícil de procesar, pero no por ello deja de ser maravillosa. La música es prodigiosa. No sé en realidad cuantos instrumentos se usaron en este disco, tampoco tiene eso mucha importancia, pero se les exprime a estos hasta la última gota. Algunos críticos acusaron a estos músicos de pretenciosos y falsos virtuosos, llevados quizás por la envidia o la ignorancia. Impotentes, esos pocos críticos tuvieron que soportar ver que el disco fue un gran éxito comercial ¡y de crítica!
Además, para mayor recochineo, fue considerado el segundo mejor “disco conceptual”, después de

Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club  Band de los Beatles.

Ian y sus amigotes debieron  partirse de risa. 


En la Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Thick_as_a_Brick) encontramos que los partícipes de este disco son:

Ian Anderson. voz, guitarra acústica, flauta, violín, saxofón y trompeta.

Martin Barre: guitarra eléctrica y laúd.

Jhon Evan: piano, órgano y clave.

Jeffrey Hammond-Hammond: bajo y voz.

Barriemore Barlow: batería, percusión y timbal.

David Palmer: arreglos para cuerdas y conducción (músico invitado)


Si ponemos al fin en marcha este disco, vemos que empieza cantar suavemente Ian, acompañado con la acústica y la flauta, cosas como:

        “Tu semen está en la canaleta, tu amor en el lavabo”

No tiene pinta de que lo haya escrito un niño de ocho años.

A los tres minutos aproximadamente, inesperadamente se endurece la música. Los teclados asumen protagonismo acompañando al cantante, hasta que este calla, sin cesar ellos. La guitarra de Barre sustituye a los teclados en importancia, hasta que a los cuatro minutos y medio, la acústica regresa. Ese fragmento continúa hasta los cinco minutos, que cambia el tono, mostrándose grave y serio. Aparece al fin la flauta, sustituida al rato por la voz de Ian. A los siete minutos y medio aproximadamente, comienzan uno de esos famosos duelos entre la flauta de Anderson y la guitarra eléctrica de Barre. A los once minutos el tono cambia de nuevo, suavizándose la situación.
John Evan con el teclado, da pie exactamente a los doce minutos, veintiocho segundos, al fragmento de este disco que más me gusta.
No solo me gusta, me enloquece, tanto la música como la letra:
“He bajado de la clase alta
para corregir sus horribles errores
Mi padre era un hombre poderoso
al que todos obedecían
Así vengan pues todos los criminales
Los voy a enderezar, como hice con mi padre
—con veinte años de retraso.”

La flauta de este trocito me tiene totalmente obsesionado, pero no es solo eso, es lo que más me gusta de toda la discografía de Jethro Tull. Ese ritmo nervioso, la guitarra a contratiempo, el sonido de los teclados….todo en él me enloquece.

A los dieciséis minutos el tema cambia de nuevo, finalizando ese maravilloso fragmento, pasando a algo totalmente distinto, pero no de mucha menos  inferior calidad. Nuevos solos de flauta increíbles, con perfectas apariciones de la guitarra y los teclados, hasta que, cambiando de nuevo a los veintiún minutos, nos lleva hasta el final de la primera parte, en el que se escucha el viento y algo que parece una madera agitada por este.


La segunda parte comienza con ese viento y otros sonidos que nos hace sentirnos en un ambiente extraño, no se si en el desierto o en un bazar de oriente. De repente se oyen unos golpes de varios instrumentos, que podrían ser los pasos de King Kong o alguna cosa peor, dando entrada a otro fragmento, que recuerda a una de las partes ya escuchadas, pero frenéticamente acelerada. Con un solo de batería magnifico por parte de Barlow, finaliza desordenadamente escuchándose voces extrañas ese fragmento. Tras este caos, surge de nuevo la acústica a los cuatro minutos aproximadamente, con una melodía que recuerda a lo ya escuchado, pero de forma nueva y preciosa. Es lo magnifico de este albúm, lo mismo todo el rato, pero distinto.
Tras endurecerse brevemente la música, a los seis minutos aproximadamente, un hermoso y triste fragmento lo cambia todo de nuevo. Esa tristeza continúa, sin desaparecer ni un segundo esa belleza. Nuevos giros se suceden después, recordando lo oído sin dejar de ser novedoso. A los diez y ocho minutos, uno de estos cambios nos precipita ya al final del álbum, tan hermoso como todo lo oído a lo largo de todo él, en un frenético colofón, Esa tristeza típica de Jethro Tull, nos pierde de nuevo en la suave acústica, que al igual que comenzaba el disco, acabará con la voz de Ian, cantando:
“Sus hombres sabios no saben lo que se siente
cuando se es duro de mollera”

El algún acaba así, dejándonos con ganas de más.

Por suerte, Jethro Tull hizo algunos discos buenos más, que comentaremos en próximas ocasiones, así como otras gentes.


He aquí algunos enlaces interesantes.

La página web de Jethro Tull:


Thick as a brick en un concierto:


Thick as a brick subtitulado:


https://www.youtube.com/watch?v=AL1e5BKI8Rw


Y bueno, lo de siempre:


http://es.wikipedia.org/wiki/Thick_as_a_Brick